
CON UN HILO IMAGINARIO– Después de este singular desfile, nos colocaba con la espalda bien apoyada en la pared y nos pedía que imagináramos que un hilo invisible tiraba de nuestra cabeza. inconscientemente, conseguíamos una postura más erguida, nos estirábamos y “crecíamos” un poco.
COMO UNA TABLA– La abuela desconfiaba de las camas con muelles y nos colocaba una tabla rígida de madera bajo los colchones de plumas o de lana de oveja que tanto se estilaban entonces. De esta manera, además, evitábamos molestos dolores de espalda y una mala posición de la columna vertebral.
TISANAS “PARA LOS HUESOS”– Y por último, dos tisanas que tienen como virtud mantener los huesos fuertes y consecuentemente, una espalda sana. Se trata de las infusiones de diente de león y cola de caballo. cualquiera de ellas te ayudará a fijar el calcio en los huesos y complementará positivamente nuestra alimentación.