
Infección de garganta: Las grosellas tienen propiedades antibacterianas y antiinflamatorias. Por esta razón, resultan muy eficaces para aliviar las frecuentes infecciones de garganta.
Necesitarás: ½ taza de grosellas, ½ litro de agua, 1 cucharada de miel.
1-Pon a remojo las grosellas y lávalas después con agua fría.
2- Calienta el agua y, cuando hierva, echa las grosellas. Cuece diez minutos.
3- Cuela y mezcla el líquido resultante con la miel . Toma a pequeños sorbos.
Mermelada contra las quemaduras: En los botiquines de antaño, no era extraño encontrarse con un tarro de mermelada de grosella. Y es que este producto resulta de gran utilidad para aliviar el dolor de las quemaduras y evitar que se formen ampollas.
Úlceras en la boca: La infusión de hojas de grosella negra se utiliza con éxito para desinfectar la boca y combatir las úlceras o aftas bucales que suelen aparecer en su interior. Se prepara echando una cucharadita de estas hojas secas en una taza de agua hirviendo. Se filtra a los dos minutos y se utiliza el líquido resultante, una vez se haya enfriado, para realizar enjuagues bucales varias veces al día.
Un buen complemento para el embarazo y la lactancia: Tanto las grosellas rojas como las negras son un alimento muy adecuado para el embarazo y la lactancia. Su alto contenido en vitamina B y flavonoides , entre otros interesantes nutrientes, favorece el desarrollo de un futuro bebé y la buena salud de la madre. Pueden tomarse frescas o en mermelada.